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Tareas del hogar – Un juego de niños

Aquí encontrarás algunos consejos caseros y divertidos para padres e hijos.
Familia
Los niños y las tareas del hogar – ¡descubre cómo! Cuando se les pide a los niños que ordenen sus cosas y que ayuden con las tareas domésticas, a menudo eso termina en problemas en lugar de en orden. Aquí encontrarás algunos consejos caseros y divertidos para padres e hijos.  

"¡Pero mamá, eso es explotación infantil!" o "Luego lo hago." son respuestas frecuentes que los padres están acostumbrados a oír cuando piden a sus hijos que ayuden con las tareas de casa. Niños y las tareas de la casa: un asunto de discusión en casi todas las familias. Los adolescentes en particular, son más reacios a adoptar responsabilidades.

Unas cuantas normas, sin embargo, pueden prevenir este tipo de situaciones. Nuestros retoños son criaturas de costumbres, como cualquiera, ellos aceptan de mala gana tareas nuevas y adicionales. Por ese motivo los niños deberían acostumbrarse a hacerse cargo de tareas habituales desde una edad temprana, a partir de los cuatro años.

 A la edad de ocho o nueve años, el niño estará acostumbrado así a colaborar. Naturalmente, estas tareas deben ser apropiadas para su edad. Regar las flores, sacar la basura o poner el lavavajillas: siempre hay una tarea adecuada para cada uno.

Si al niño no se le deja solo al hacer un trabajo, sino que se le confía la tarea de ayudar a sus padres, esto estimulará la motivación del niño de forma considerable. "Una tarea de persona mayor" representa confianza en sus habilidades, y afrontará este desafío con orgullo y como un reto.

"Papá y yo hemos limpiado el salón en un momento", suena mucho mejor para un niño que "Tengo que limpiar el salón". Con algunos trucos, se puede motivar a los niños más pequeños en particular, lo cual dará sus frutos años después, en su adolescencia.

La caza del tesoro

¡Limpiar o aspirar junto con un niño puede convertirse en una excitante caza del tesoro! Mientras recorre el suelo, tu hijo no sólo encontrará comida para la aspiradora en oscuros rincones y pasadizos de difícil acceso, sino también dulces recompensas (por supuesto, éstas solo podrán ser ganadas si todas las zonas trabajadas se han dejado impecables y limpias. 

Mi planta y yo

Las plantas también son seres vivos que necesitan cuidados y atención. Una vez que hayas explicado esto a los pequeños, ya no hay vuelta atrás. El niño puede elegir una planta, ponerle un nombre, y desde entonces se convierte en responsable de su bienestar. El cuidar de una planta refuerza enormemente el sentido de la responsabilidad del niño y espontáneamente surge su instinto de protección. Lo único que falta es una etiqueta con el nombre y un plan de cuidados... ¡y despegamos!

Olimpiadas de limpieza

Una animada competición entre hermanos, es divertida y puede convertir la aburrida limpieza en un entretenido desafío. Además de la rapidez, la precisión debería premiarse sobre todo lo demás en esta actividad. Así es como los niños aprenden a asumir sus responsabilidades de forma independiente al hacer un trabajo de una forma lúdica. Desde los cinco años, las tareas cooperativas se pueden integrar en el juego.  La recompensa no siempre tiene por qué ser una golosina, un cariñoso.